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LA BELLEZA DE LO SIMPLE

Por Mariano A.

“Porque ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza!”

Homero Expósito

Para René Lavand todo hombre debe tener su vértice, un lugar donde llegar, donde volver. Y para él su vértice es Tandil y su cabaña “Milagro verde”.

Siempre fascinado por los cambios y las variantes, por eso es que ama la pinacoteca que le regala su jardín en el otoño tandilense.

“Tuve la suerte de no poder copiarle a nadie. Porque no hay libro ni maestro que te enseñen técnicas para la mano izquierda (a los 9 años perdió su mano derecha en un accidente automovilístico), así que tuve que hacerme autodidacta. Yo tenía la ventaja de tener una sola mano, y así surge el estilo, la personalidad, lo que no se puede copiar…”

La esgrima le enseñó a plantarse en el escenario, para sus duelos mano a mano con el público, como le gusta decir. El paño verde su laboratorio, donde elabora sus “nobles trampas”.

“Dicen que tengo magia en la escena, me halaga enormemente, pero no me gusta que me llamen mago, es una palabra que confunde al público”

Rene-Lavand1

La vida le regaló muchos premios, reconocimientos y también una artrosis persistente en su mano izquierda. “Cuanto más se acentúa la artrosis mejor salen los juegos, debe ser por aquello que cuando la vista se acorta es cuando se empieza a ver…”

Quien escribe estas palabras recuerda los momentos de fascinación frente a una pantalla viendo y escuchando a esta mezcla de ilusionista-cuentista-poeta. Pero lo que más recuerdo era observar la mirada de niño asombrado que ponía mi viejo a mi lado obnubilado frente a esas diez manos disfrazadas de cinco dedos.

Anoche René Lavand partió de su Tandil querido, viajando liviano como siempre… sólo con un mazo de cartas en su bolsillo.

Para disfrute de muchos el documental de Néstor Frenkel “El gran simulador”:

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