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BOYHOOD-LA SIMPLICIDAD DE LA VIDA

Por Mariano A.

    Estamos acostumbrados a que Richard Linklater nos regale cine del bueno. Ya en 1995 nos sorprendió a todos con la hermosa Antes del Amanecer (Before Sunrise), la primera de la trilogía “Antes”, Antes del Atardecer (Before Sunset, 2004) y Antes del Anochecer (Before Midnight, 2013). Películas que ya son de culto, como Escuela de Rock (School of Rock, 2003).

Pero mientras Linklater trabajaba en todos esos films se tomó unos días (39 exactamente)  entre julio de 2002 y octubre de 2013 para filmar Boyhood. Contando con la complicidad y profesionalismo de un grupo de actores y equipo de rodaje que recién firmaron un contrato en el séptimo año de trabajo.

El guión de la película ya estaba elaborado, pero se le fueron agregando retoques y circunstancias de la actualidad del momento, como las guerras de Afganistán e Irak, la elección presidencial de Barack Obama, etcétera.

Lo “alocado” de este proyecto, sobre todo, fue el seguimiento de los dos niños protagonistas (Ellar Coltrane y Lorelei Linklater, hija del director), registrando las distintas etapas de su crecimiento.

Pero cerrarnos solo en esos detalles ( de los que  hacen más hincapié los críticos) es dejar de lado lo más asombroso de este film, a mi gusto y entender, la manera en que Linklater resumió esos 39 días de filmación.

Filmar la vida de cualquier persona, según desde el punto de vista que se lo vea puede ser un trabajo descomunal como también un gran bodrio. Porque, seamos sinceros, nadie posee una vida tan asombrosa y apabullante como para que sea filmada y resumida en 166 minutos.

Lo que logra el director de manera excepcional es mostrarnos nuestros momentos felices, tristes, de silencios, alegres y aburridos de nuestra vida, sin la necesidad de recurrir a los clásicos flashbacks o a imponernos sentimentalismos a base de crescendos musicales.

Es imposible que la persona que vea el film no se sienta identificado en algún momento, ya sea como hijo/a, padre o madre, o hermano/a.

Las actuaciones son el gran sostén de esta película, Patricia Arquette (por lejos la mejor actuación) nos regala TODA una mujer, sin nada de maquillaje, con sus temores, sus kilos de más, sus lágrimas, sus desilusiones, sus arrugas…

Un  Ethan Hawke que nos tiene acostumbrado a buenas actuaciones, y que es al único que parece que el tiempo no lo envejece.

Y el niño al que acompañamos en su crecimiento, Ellar Coltrane, a seguirlo de cerca porque promete bastante.

Les puedo asegurar, como ya les dije, que mientras disfruten de esta película se van a ver así mismos por momentos, o ver algo de tu mamá o a tu papá en los personajes de Arquette y Hawke. Si ya viste Boyhood o lo harás pronto, te invito a que compartas con nosotros alguno de esos momentos en los que te viste reflejado…

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