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ASCENSO AL VOLCÁN ACHEN ÑIYEU

   Texto y fotos: Mariano A.

    Vamos despidiendo el verano volviendo a realizar el ascenso al volcán Achen Ñiyeu (1700 msnm). Partimos temprano desde San Martín de los Andes y tomamos rumbo a la ruta 62, la misma se encuentra en la vecina Junín de los Andes y a través de esta accedemos al corredor del lago Curruhue y Curruhe Chico. La misma ruta nos deja frente al acceso al camping agreste de la laguna Verde. Esta laguna20160313_101454-01 es el punto de partida de nuestro trekking. En esta ocasión encontramos la laguna con poca agua, pero con la misma hermosa vista de siempre. El gris de las aves que se alimentan en la laguna se camufla con la arena volcánica que rodea la misma. Sólo se distinguen al sobrevolar la laguna, una imagen más que linda.

Costeamos la laguna, siguiendo las marcas de Huella Andina, nos introducimos en un bosque de Raulíes , Cohíues y Araucarias milenarias, hasta que la senda nos hace bordear el Escorial del Huanquihue, formación de sedimentos producto del río de lava de la última erupción del volcán Achen Ñiyeu. Podemos observar los pequeños árboles que a fuerza de tiempo lograron crecer entre tanta aridez, su pequeñez es debido a que sus raíces no llegan a ser muy profundas.

Seguimos avanzando y ganando altura por nuestro sendero, atravesando el bosque hasta llegar a un gran valle, donde ya la imagen del volcán se hace presente e imponente. El valle suele estar surcado por un arroyo, en esta oportunidad sólo piedras con un poco de humedad nos esperaban. El paisaje se va volviendo cada vez más lunar, inmensas extensiones de arenas y piedras volcánicas nos rodean.

Dos horas ya pasaron desde el inicio del trekking y ya estamos frente a nuestro volcán. Comenzamos el ascenso a paso tranquilo pero firme, los pies se hunden en la piedra y arena volcánica, así que manteniendo el ritmo y con la imponente vista del valle con todos sus colores y el volcán Lanín dejándose ver bastante despejado de nubes, vamos ganando altura. A poco menos de una hora llegamos hasta el cráter del Achen Ñiyeu, donde hicimos una parada para hidratarnos y tomar algunas fotos.

Unos minutos más de ascenso, bordeando el cráter del volcán y llegamos a la cumbre, donde nos tomamos un tiempo para comer algo, y sobre todo, disfrutar de la belleza del paisaje.

El descenso fue rápido, en menos de 15 minutos estábamos abajo y decidimos tomar rumbo a una cascada, nos tomaría un kilómetro más de trekking, pero la recompensa valió la pena. Luego restaba volver, la laguna nos esperaba bañada por el  sol de un lindo atardecer.

 

 

 

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