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La La Land (2016) – Porque siempre hay espacio para los sueños…

Por Mariano Alvarez

     Si ya había llamado la atención de muchos con su segunda película (Whiplash, 2014), prepárense a escuchar el nombre de Damien Chazelle muchas veces este domingo en la entrega de los Oscar. Porque su tercera película, La La Land (2016) ya viene arrasando en cuanta entrega de premios se presenta.

El porqué de este éxito se debe a varios factores. La historia que nos cuenta este joven director y melómano del jazz es sencilla, algo que ya vimos muchas veces. Nos situamos en Los Ángeles ( de ahí los La La… guiño, guiño) con Mia (Emma Stone), una camarera aspirante a actriz y con Sebastian (Ryan Golsling), un pianista que sueña con tener su propio bar para “salvar” el jazz. Y a lo Cuando Harry conoció a Sally (When Harry Met Sally, 1989), nuestros dos protagonistas se encuentran en forma fortuita en varias ocasiones hasta que, a pesar de sus diferencias, se terminan enamorando.Pero lo que hace diferente a este dramedia musical, es la forma en la que se nos cuenta. En la apertura, con un excelente plano secuencia (Linus Sandgren, Director de fotografía), Chazelle transforma un embotellamiento de tránsito en una hermosa coreografía, donde Mía y Sebastian tienen su primer “encuentro”. De ahí en más, entre canciones y baile, drama y humor , pero sobre todo entre la química que demuestran en pantalla E. Stone y R. Golsling, transcurre el film.

Con influencia claras y reconocibles (Singing in the Rain, Sweet Charity, entre otras), con una fotografía en technicolor de los ’50 y con romance que endulza, pero no empalaga, La La Land no es condescendiente y nos deja en claro que muchas veces el amor no está por encima de todo. Y todo termina (?) con un uppercut de realidad.

Como pasa con las buenas bandas, que se merecen ir a escucharlas en vivo, La La Land te “obliga” a ir al cine. Chazelle escribió el guión y las canciones con Justin Hurwitz, su compañero de habitación en la universidad, hace diez años y en uno de sus agradecimientos por uno de sus tantos recientes premios dijo: “con La La Land quise mostrar que nunca se debería dejar de soñar. No importa cuánto se demore o lo mal que puedan ir las cosas, siempre debería haber espacio para los sueños, para la esperanza, para la alegría y el amor, la belleza y el arte.”

Porque en un mundo que por momentos se torna muy cínico (ni hablar de nuestro país), necesitamos de esa esperanza y magia que sólo el cine puede todavía regalarnos. La La Land te entra por los ojos, los oídos y el corazón. Preparen un lugar en su playlist, y no se resistan, yo ya estoy silbando “City of Stars” hace más de una semana…

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